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Time Travelled — 12 months

Peaceful right?

Querida futura yo. Hola, mi niña bonita. ¿Cómo estás? ¿Cómo has estado? Yo… pues no tan bien, la verdad. Pero estoy tratando de salir adelante, confiando en Dios. Este año se puede decir que ha sido un año de mucho aprendizaje. Lo hemos sentido como una mierda… pero siempre hemos salido adelante con la mejor actitud. Y sé que lo vamos a seguir haciendo. Quisiera que me contaras muchas cosas o que me respondieras algunas preguntas. No sé, como… ¿qué tal el futuro? ¿Cómo va todo? Sé que ahora, en estos momentos, sientes que te estás muriendo. Bueno… yo me estoy sintiendo así. Pero quiero decirte algo: todo pasa, ¿no? Mira, ya pasó un año, y sé que las cosas deben estar muy diferentes. Y sé que por esas personas por las que decías que no podías vivir sin ellas… mírate ahora, viviendo feliz y sin ellas. Espero que estés estudiando medicina, cumpliendo ese sueño que tenemos desde niñas. Y si aún no se ha dado, sigue luchando para que se dé, porque estamos jóvenes todavía. Yo estoy a nada de cumplir 21, y tú estás a nada de cumplir 22. ¡Qué emoción! También deseo de corazón que hayas sanado lo que tenías que sanar. Que ya no haya heridas abiertas. Aunque, bueno… tal vez haya alguna que otra, pero ojalá que ya no te jueguen en contra. Que no te saboteen. Y que te ames tanto, tanto, tanto como lo hemos intentado hacer. No sé si estás en pareja. Pero si lo estás, espero que esa persona te haga feliz, que sea amorosa, cariñosa, atenta. Que tenga responsabilidad afectiva. Que te quiera, que nos quiera. Que no solo ame a tu yo del presente, sino también a tu yo del pasado, con tus errores, con tu historia, con tu lucha. Y si no estás en una relación todavía, no pierdas las esperanzas. Estábamos jóvenes. Apenas vas a cumplir 22 añitos. No pienses que la vida se te está yendo, porque créeme que no es así. Aún tenemos mucho por vivir. Y ahora… hablemos de Camilo. Sí, Camilo, el virtualito. Ese chico que conocimos por Tinder y con el que pensamos que todo se iba a dar. Que todo iba a ser perfecto. Que, no sé… pensamos que iba a ser él. Pero las cosas no se dieron. Tal vez no se dieron porque estábamos heridas —por no decir rotas— y no sabíamos cómo controlar nuestras emociones. Y sí… todo terminó con él. Y siento que eso me está doliendo mucho. Me está afectando. Pero yo sé que tú, ahora, debes estar muy feliz… en paz con eso. No sé qué habrá pasado con él. Y la verdad… mientras escribo esto, me duele. Duele mucho. Duele su ausencia. Duele cómo terminó todo. Duele que no se haya querido quedar. Duele pensar en todas las ilusiones y promesas que no se cumplieron. Pero quiero decirte esto, y quiero que lo recuerdes: Viste que sí pudiste con todo. Viste que, aunque no se dieron las cosas con él, no te moriste. Viste que ese vacío que sentías empezó a llenarse contigo misma. Viste que no necesitabas que él se quedara para que tú valieras. Viste que tu amor fue real. Y aunque él no se quedó, te ayudó a que te eligieras a ti. Quizás, en este momento, ya no te acuerdes de él. O tal vez sí. Pero, como sea, aprendiste. Y ese aprendizaje, aunque dolió, te fortaleció. Tú mereces un amor que te quiera de verdad. Un amor que se quede. Un amor que no se confunda. Un amor claro, decidido y valiente como tú. Y por favor, no pierdas tu esencia. Espero que te siga gustando mucho leer. Espero que tengas más de un solo libro en físico. Espero que te siga encantando la música. Que la ames, que sigas considerándote una melómana. Que todavía te guste muchísimo Morat. Que no pierdas esas cosas que te hacen ser tú. Espero que sigas siendo esa chica súper emocional. Sí, la que llora con todo, la que se entrega de más, la que siente profundo aunque le duela. Y aunque eso a veces te haga más vulnerable, no trates de cambiarlo. Eso también es belleza. Eso también es fortaleza. Eso también eres tú. Que te siga gustando ver el atardecer en la playa mientras tomas un Juan Valdez. Que te siga gustando pasar tiempo con tu mejor amiga. Que te sigan gustando las flores. Que sigas con la esperanza de encontrar ese amor bonito, por si no lo has encontrado todavía. Y claro… yo sé que sí existe. Porque sé cómo eres tú. Eres amorosa, entregada, intensa de las bonitas. Y sé que allá afuera, si es que aún no ha llegado, hay alguien como tú. Alguien con esas mismas cualidades. Y espero que hayas aprendido que no solo es importante que te amen en tu lenguaje, sino que también aprendas a reconocer que hay otras formas de amar. Que tu forma no es la única forma correcta. Y que aprender eso tal vez ayude a que tus futuras relaciones no fracasen. Ojalá el próximo que venga sea el indicado. Y si no lo es, está bien. Pero no dejes de creer. No dejes de esperar lo bonito. No dejes de ser tú. Que sigas amando el café. Que todavía pienses que haces el mejor puré de papa del mundo (porque sí lo haces). Y que todavía te guste que te llamen Mari. Lo único que deseo con todo mi corazón es que seas feliz. Que estés en paz. Que te perdones por todo lo que te ha pasado. Que no te castigues por cosas que no puedes controlar. Que tengas una buena relación con Dios. Que tengas relaciones bonitas con los demás. Y, sobre todo, que tengas una relación hermosa contigo misma. Con amor, tu yo de septiembre del 2025.

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