A letter from May 19, 2023

Time Travelled — almost 3 years

Peaceful right?

¿Estás bien? En serio, ¿Llegaste a hacerte adulta? Tengo miedo. No quiero crecer más. No voy a pasar los exámenes de admisión y mi mamá se va a decepcionar de mí. ¿Qué voy a hacer si mi mamá se decepciona de mí? Mamá me preguntó si ya había acabado los libros de la pre San Marcos que me dio. Ni siquiera los he abierto, aparte del de historia universal. Tengo miedo. No soy tan inteligente o estudiosa como el mundo cree y tengo miedo de que lo descubran. Física es difícil, química es difícil, ya no me gustan las matemáticas. Mi comprensión lectora se congeló en nivel de 2° de secundaria. Ya no soy inteligente. Quiero ser inteligente de nuevo. En clase de ciencias sociales, mi salón dijo que yo era la que mejor exponía y casi me pongo a llorar en mitad de la clase. Me tienen más fe de la que yo me tengo. Pero al mismo tiempo, soy demasiado orgullosa como para esforzarme. No voy a pasar los exámenes de admisión y mis compañeras sí lo harán. Ellas estudiarán y pasarán a universidades probablemente mediocres. Algunas entrarán a unas privadas. Pero yo aplicaré a la increíble San Marcos y fallaré. Voy a atrasarme quién sabe cuántos años. Quiero morirme. Hace años que no me pasaba esto. La última vez que sentí tanta desesperanza fue cuando no entré a la Escuela Mayor en segundo de secundaria. Mamá dijo que estaba bien, pero no es cierto. La familia dijo que no importaba, pero no es cierto. Todos esperaban que entrara y no entré. Va a pasar lo mismo. Mamá dice que no cree que vaya a entrar, pero yo sé que realmente espera que sí lo haga. Y no voy a entrar. Quiero morir. ¿Qué sería de mi vida sin ser el orgullo de mis papás? Sé que no lo soportaría. BASTA. Ni siquiera estoy 100% segura de querer aplicar a la San Marcos, pero eso es probablemente por la presión. De todas formas, no importa, porque igual voy a postular. Todos quieren que postule y que entre. Ahí estudió mi mamá, ahí estudia la gente inteligente, ahí debo estudiar yo. Fin del asunto. No quiero dar mi examen de admisión. Voy a fallarlo. ¿Y de qué sirve ser buena alumna en secundaria si no soy capaz de pasar mi examen de admisión? La verdad es que no soy útil más allá de mi conocimiento predeterminado. Pero ¿A quién le importan mis datos curiosos si me quedo estancada en la secundaria? Todo el mundo dice que debemos aprovechar si tenemos la oportunidad de tener estudios superiores, pero ¿Qué tal si desperdicio mi vida porque no soy lo suficientemente buena como para entrar en la universidad que todos quieren que elija? ¿Qué tan importante soy yo sin mi reputación de buena alumna? Siento que mi existencia perderá sentido cuando falle esos exámenes. Todos los días me voy a dormir con la esperanza de despertar en mi cuerpo de 6 años y empezar de nuevo con sumas. Me gustaban las matemáticas. Cielos, me encantaban. Los números y operaciones me susurraban secretos en el oído como si fueses mis confidentes más cercanos. Pero ahora, se burlan en mi rostro, ya no los entiendo más y ellos saben que me han vencido. Ya no me gustan las matemáticas. No las entiendo. Pensé que me gustaba la geografía, cuando tenía 7 años y podía nombrar más capitales y países que nadie de mi salón. Ahora me siento idiota, sin poder recordar los ríos de la costa o qué son las cuencas hidrográficas. ¿Cuándo me volví inútil? Yo era valiosa y reconocida por entender todas las clases, pero esa era ya acabó, así que no soy nada. Mis amigos se irán para siempre, mi familia me mirará con pena y decepción, mis compañeras susurrarán, y los profesores soltarán suspiros de "Tenía tanto potencial..." Yo no sé estudiar, siento que incluso mis exposiciones, que se supone son lo que hago mejor, me salen torpes e inadecuadas. Me siento débil, ignorante, destrozada en pedazos. Elijo hoy y siempre morir antes que existir sabiendo que traicioné la fe de mis seres queridos. Necesito morirme. Me duele el pecho, físicamente. Me siento diminuta, vulnerable. El mundo espera grandes cosas de mí, y yo sé que podría lograrlas de no ser por ese examen de admisión ¿De qué me sirve ser buena en mi pequeño salón si me van a comer viva en el mundo real? Si de todas formas voy a morir, ¿Por qué no ahora, antes de enfrentar la decepción que seré para los que me conocen? Soy demasiado débil para seguir viviendo. Incluso ahora estoy llorando, rogándole al cielo que me libere de la presión, que me ahorre la derrota inminente. Quiero gritar, quiero patear el suelo, quiero romper cosas, quiero romperme a mí, quiero hacerme tanto daño que ya no sienta el dolor. Quiero escabullirme a la habitación de mis padres, quiero correr a sus brazos, quiero creerles cuando me dicen que siempre estarán orgullosos de mí. Quiero morirme. Voy a morirme. Me siento sola en el mundo, y aunque se que no puede ser verdad, la punzada en mi corazón aún duele demasiado. Necesito ayuda, necesito apoyo, necesito seguridad. Necesito ganas de vivir Necesito creer que todo pasará, que son hormonas, que es angustia adolescente. Necesito desesperadamente un abrazo, pero no sé a quién pedírselo. Tal vez tú podrías darme uno. Por favor. Tengo miedo

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