A letter from June 22nd, 2020

Time Travelled — over 5 years

Peaceful right?

No sé cómo empezar esta carta. Y mira que nos hemos y hemos escrito muchas. Sin embargo, ahora tengo la sensación de que tengo tantas cosas que decirte, no tengo ni idea de por dónde empezar. Como te va? Quizá? Creo que esa es la pregunta que debes responderme. No un que tal? Porque bueno ya sabemos que hoy estamos bien y mañana tal vez no. Un cómo te va es un poco más perenne. Esta siendo un año de locos pero eso ya lo sabes. A nivel mundial, digo. A nivel emocional, puf... Lleva siendo años de locos desde hace bastante tiempo. Así que después de todas estas experiencias me encantaría saber que sigues sumándole algunas y que sigues aprendiendo con ellas. Desde hace un par de años, mis emociones, tuyas, nuestras; suben igual que bajan y se derriban como diría un buen Sabina. Tanto, que hay veces en las que solo recuerdo mis pensamientos y tengo lagunas mentales de las situaciones en determinadas partes de los años. Y es que lo hemos pasado mal amiga, ambas en el frente sin una artillería pesada de defensa y viendo cómo se acercaban los problemas sin ton ni son. Pero bueno aquí estoy, y ahí estás, espero. La gente puede comentar por las cosas que hicimos siendo algo egoístas y poco empáticas. Pero que nos van a decir ellos de empáticas? Si somos las reinas del mambo en eso, como diría nuestra Carmen Pink en una buena charla filosófica en una clase de castellano. Que no nos vengan con cuentos. Me ha tocado hacerlo sola, no por otra razón sino porque quería. Porque se me mete una cosa entre ceja y ceja y Dios...no hay quién me aguante. Quizá fue por vergüenza, el no pedir ayuda. Porque de eso también tenemos tela, matices que van cambiando pero cuestan. No lo sé, pero alfinal cogí un par de piedras en medio de esa batalla y me lié a pedradas con todos los males que me estaban atormentando que no eran más que yo misma. Tú yo más del pasado, tu yo más triste. Y es que en ese momento aprendí que de vez en cuando conviene ser egoísta y alejarte un poco del mundo para darte cuenta en realidad de ciertas cosas. Y yo me alejé, como nunca, de todos. Y aprendí, como nunca, de mi misma. Y te ofrecí, sin excusas, lo que nadie más puede darte. Y en ese momento, en aquel pozo oscuro, mire hacia arriba y volví a verme a mí. Al principio pensaba que era un espejismo. Pero era mi mente jugandome malas pasadas, no dejándome ver lo que realmente importa. Que soy yo, que somos nosotras. Que nadie tiene la culpa de que estés ahí abajo, a veces te dan un empujoncito y duele, pero siempre ayuda. Y que somos nosotras las que nos mirábamos desde arriba, las que nos tendían la mano para sacarnos de ese pozo taciturno. Pero con una condición, trepando, desgastándonos las manos, llorando del sobreesfuerzo y del dolor; luchando. Porque algo de lo que te he ofrecido es saber que la gente solo te ayuda cuando le conviene y es importante saber ser autosuficiente siempre. Y siempre es siempre, ni casi, ni a veces. Siempre es siempre. Ya lo sabes, y espero que te hayas grabado eso a fuego en la mente, amiga. Ahora, mientras lees esto y sonríes, porque sé que la ñoñas que llevamos dentro sonríe como una cría cuando lee estas cosas; se pare, se mire en el primer espejo y diga: Lo he conseguido. O al menos: Sigo luchando. Por qué amiga me ha tocado salir sola de un pozo nauseabundo y asqueroso y he llorado y he reído como una bipolar para que tú ahora estés sentada en un sofá, hecha una mierda y llorando porque la vida y la gente es demasiado injusta contigo. Y una cosa te voy a decir, no lo he hecho para echártelo en cara ahora. Lo he he hecho porque me lo pediste, me lo suplicaste. Porque los dolores y el escozor y la tos nerviosa no venían solos, no, jovencita. Los sacábamos nosotras y yo me harté, y tu te hartaste. Y me lo exigiste. Y yo me detuve, sola, en mi habitación, me mire en el espejo, bajo la luz del flexo ese que tantos dolores de cabeza nos ha dado, y me detuve; detuve nuestro tiempo, y acepté, que a pesar de todo el dolor, echándole las culpas a la gente solo conseguía dos cosas: perder el tiempo y perdernos a nosotras. Durante ese período nefasto, escuché también que los problemas afectan más cuando siempre alzamos nuestro ego y esperamos de la gente. TU/YO SIEMPRE estábamos esperando y esperando y esperando y de nuevo perdiendo el tiempo y perdiendo os a nosotras. Nuestro pozo se hacía más grande y nuestra tumba la cavábamos nosotras, solitas. Así que he aprendido y te he enseñado que no hace falta esperar. Hay pilares fundamentales en la vida; sinceridad, uno de ellos el más importante; y las risas, que sean muchas. Porque chica, somos de reírnos y no nos las pueden quitar. Y eso te lo ofrecen tus amigxs, pues oye, bienvenidos sean siempre. Como les va? Por cierto. En resumen, que quizá no haya que esperar tanto de la gente y que ha pasado un año para darme cuenta. Pero oye, de ti lo espero todo. Porque yo no estoy aquí trabajando como una esclava para que tú estés ahora lloriqueando por los rincones como una Madalena. No. Eso ya no. De ti espero pasión, vivir, entendrrte, escucharte y aprendizaje. Valores que no cuestan. No te exijo que te quieras, porque ahora que he empatizado (por fin) tanto con nosotras, sé que cuesta. Solo aprende hacerlo, poco a poco. Como dice mamá: las cosas de palacio siempre van despacio. Y nuestro cuerpo no es sólo un palacio, es un templo, un tesoro. Cuídalo. Cuídate. Quiéreme, aunque meta mucho la pata. Aprende a quererte. Déjate de dudas. Deja de cuestionarte en todo lo que haces. Deja de compararte. Deja todo lo malo. Pero déjalo de verdad. Por favor. No sé si habrán amigos cuando te llegue esto, si más o menos. Pero espero que mi trabajo haya sido suficiente para inculcarte que Dani Martín tiene razón, todo lo que viene va; a veces vuelve y a veces deja paso a otras cosas más importantes. Que los trenes buenos no solo pasan una vez si te encuentras en la estación adecuada. Contacta conmigo y cuéntamelo todo, estoy esperando tu respuesta con ansia. FELIZ CUMPLEAÑOS, FELIZ VIDA, AMIGA. Tu soldado, siempre contigo. Stay Wild.

Load more comments

Sign in to FutureMe

or use your email address

Don't know your password? Sign in with an email link instead.

By signing in to FutureMe you agree to the Terms of use.

Create an account

or use your email address

You will receive a confirmation email

By signing in to FutureMe you agree to the Terms of use.

Share this FutureMe letter

Copy the link to your clipboard:

Or share directly via social media:

Why is this inappropriate?